Quiere repetir el perfume que le hicieron de soltera. La fórmula está, pero los frascos perdieron la etiqueta: solo queda el año grabado en el vidrio.
Seis frascos sin etiqueta, cada uno con dos esencias: una que se va enseguida y otra que se queda horas. Una tira recién mojada solo huele a la primera; al rato, solo a la segunda. Ninguna olida basta por su cuenta y la fórmula pide una combinación que no está en ningún frasco.
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