Cuatro pruebas de color en tricromía. A simple vista no son más que trama sucia. Cada gelatina apaga las tintas de su color y ennegrece la complementaria: la roja mata el magenta y el amarillo y deja el cian negro.
Una de las cuatro lleva dos cifras, una en cada tinta. Vale la que está en la misma tinta que la cruz de registro del margen.
El grabador escondió la combinación de su caja donde nadie mira: en cuatro pruebas de color amontonadas con las demás. Cada cifra está impresa en una sola tinta y camuflada entre trama del mismo color. A ojo desnudo no hay nada. Con la gelatina correcta encima, la tinta se vuelve negra y la cifra salta a la vista.
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