Toca una medida para tomarla y luego otra para verter en ella. Se vierte hasta que la de origen quede vacía o la de destino llena: no hay manera de parar a media agua, y aquí no hay grifo. Lo que hay en la redoma es todo lo que hay.
El doctor ha escrito dos onzas de tintura y ni una gota más: con tres se muere. En la trastienda no hay balanza ni probeta graduada, solo tres medidas de estaño desiguales —once, siete y cuatro onzas— y la redoma llena hasta el borde. No se puede verter a medias ni tirar nada: solo pasar de una a otra hasta que una quede vacía o la otra llena.
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