La mina reparte su caudal por diez atarjeas y solo hay seis contadores. Las parroquias sospechan que a alguna le llega menos de lo escriturado.
En cada arca de reparto, lo que entra es lo que sale. Con eso se completan las cuatro atarjeas sin contador.
El agua de la mina real se reparte en arcas, y de cada arca salen atarjeas hacia otras arcas o hacia las fuentes de las parroquias. No hay contador en todos los tramos, pero no hace falta: en un arca no se pierde ni se gana agua, así que lo que no se mide se calcula.
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