El fardo pasa el puente si el platillo marca veinte onzas justas. Las piezas del cajón no llevan grabado el peso: el alcabalero se lo sabía de memoria y lleva dos años muerto.
Cuelga las que quieras y lee la romana. Con eso puedes averiguar cuánto pesa cada una.
La ordenanza es clara: veinte onzas exactas y ni un adarme más. En el cajón hay cinco piezas de hierro sin marcar, porque el viejo alcabalero se sabía los pesos de memoria y no se los dijo a nadie. La romana no miente: cuelga, lee y ve apuntando.
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