La caldera empuja desde la izquierda hacia las tres pilas del muro de levante. Toca una tubería para girarla un cuarto de vuelta. Las que llevan abrazadera de latón están soldadas y no se mueven.
No basta con que llegue el agua: cada boca que quede al aire es una fuga, y con fugas el maestro no firma la puesta en marcha.
La riada movió media sala de calderas y los codos de la red quedaron girados de cualquier manera. La caldera está caliente y las tres pilas de levante, secas. Gira los tramos hasta que el agua llegue a las tres, y hazlo sin dejar ni una boca al aire: en unas termas, una fuga es una sala inundada.
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