Caja de Hakone, taracea de maderas, finales del XIX. Se abre por deslizamientos: cada listón traba al siguiente. Ni fuerza ni herramientas.
Gírala para ver las caras que quedan detrás; hay piezas que solo se alcanzan desde el otro lado.
Una caja de taracea sin bisagras, sin cerradura y sin un solo tornillo. Se abre en seis movimientos y el orden no está escrito: está en la madera. Puedes darle la vuelta en la mano — hará falta, porque la mitad de los listones están en las caras que ahora no ves.
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