Cada paso de la clave ofrece dos caracteres: hay que mirar el pliego y elegir el que se ve. Pasa la lupa por encima; el corte del tallo y el borde de la hoja no se aprecian a simple vista.
El herbario donado tiene tres pliegos sin etiqueta y una clave de determinación en la pared. La clave no pregunta qué planta es: pregunta qué se ve. Hojas opuestas o alternas, tallo cuadrado o redondo, borde dentado o entero. Se contesta mirando, y al final del camino está el nombre. Con dos de ellos.
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