Cuatro cifras: la hora de cada reloj, en el orden de los números romanos de los cuadros.
En la pared hay un mapamundi de pizarra con las líneas de huso numeradas y un alfiler rojo clavado donde estamos. Debajo, cuatro cuadros con su placa de latón y, bajo cada uno, un reloj parado con las manecillas sueltas. Pon cada reloj en la hora de su ciudad y el cajón se abre solo.
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