Bru declara que se marchó del observatorio a las nueve y media. Esa noche dejó una placa velada a medias, sin anotar la hora. El cielo gira quince grados cada hora alrededor de la Polar y no sabe mentir.
Mueve el planisferio hasta que la Osa Mayor caiga como en la placa.
El cielo del planisferio no cuadra con la placa.
En la cubeta quedó una placa de aquella noche, velada a medias y sin anotar. Bru jura que a las nueve y media ya se había ido. Pero el cielo de la placa está donde está, y la bóveda gira quince grados cada hora alrededor de la Polar: la propia fotografía dice a qué hora se tomó.
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