El ADN es la criatura. Ese texto contiene cuerpo, color, elemento, rasgos, nivel, generación y entrenamiento. Quien lo pegue ve exactamente tu mismo bicho.
Seis estadísticas. Vigor (vida), Fuerza (daño), Velocidad (quién pega primero), Temple (resta daño fijo), Instinto (sube crítico y esquiva) y Voluntad (reduce el daño que recibes y regenera un poco cada asalto).
Germinar cuesta de alimento cada vez que te quedas con una semilla (la primera de todas es gratis). Alimentar da experiencia por 1 de alimento. Entrenar sube una estadística para siempre por 2. El alimento se repone solo: uno cada tres minutos, hasta veinte.
La Espesura es la expedición en solitario: cada cinco profundidades espera un guardián más fuerte que tú, y de cada guardián cae un huevo. No tiene fondo — si sigues bajando después de vencerlo, la Espesura continúa con salvajes cada vez más fuertes. Entre pelea y pelea recuperas algo de vida y eliges un hallazgo. Si caes o te retiras, te llevas la mitad de lo acumulado en esa bajada.
El duelo se calcula entero desde los dos ADN, así que los dos teléfonos muestran la misma pelea aunque estén desconectados. De cada duelo nace una cría que ambos pueden adoptar.
El injerto fusiona dos criaturas del nido y cuesta de alimento: la primera conserva su forma, absorbe parte del entrenamiento y de la experiencia acumulada de la segunda, y hereda uno de sus rasgos. Las dos originales desaparecen — cuanto más haya crecido la que se sacrifica, más aporta.
Reencarnar aparece al llegar al nivel máximo: la criatura vuelve a nivel uno con la mitad de su entrenamiento, pero suma una generación permanente que da +1 a cada estadística para siempre. No hay techo para las generaciones.
El bestiario también amplía el nido: cada seis especies nuevas descubiertas abren un hueco más, hasta cuatro extra.
La velocidad no solo decide quién pega primero: con suficiente ventaja cuelas golpes extra dentro del asalto.
Elementos: Brasa vence a Savia, Savia a Marea, Marea a Brasa. Chispa vence a Polvo, Polvo a Vacío, Vacío a Chispa. Entre triángulos distintos nadie tiene ventaja.
Sobre los tramposos: cada ADN lleva su firma. Si alguien lo edita a mano, el archivo lo rechaza.